El manejo comienza por identificar y tratar la causa cuando sea posible. En personas con diabetes, controlar glucosa, presión arterial y colesterol ayuda a reducir complicaciones. Los medicamentos pueden disminuir el dolor nervioso, pero no restauran la sensibilidad perdida. Los suplementos ayudan cuando existe una deficiencia real; las megadosis pueden ser perjudiciales.
Revise a diario las plantas y entre los dedos. Use un espejo o pida ayuda. Busque ampollas, cortaduras, enrojecimiento, hinchazón, grietas, secreción o cambio de color. Lave con agua tibia, seque bien y humecte la piel, evitando crema entre los dedos.
No pruebe el agua con un pie adormecido; use la mano. Evite calor directo. No camine descalzo, ni siquiera en casa. Sacuda los zapatos y use calcetines limpios y calzado bien ajustado.
Corte las uñas rectas y lime los bordes. Quienes tienen mala visión, uñas gruesas, problemas circulatorios, úlceras previas o adormecimiento importante pueden necesitar cuidado profesional. Nunca corte callos con cuchillas ni use removedores medicados sin orientación.
La actividad segura, dejar de fumar, comer bien y limitar alcohol apoyan los nervios y la circulación. Los pies necesitan exámenes periódicos, especialmente si hay poca sensibilidad, mala circulación, deformidad o heridas.