Una Pequeña Bolsa de Papas Fritas y 3 Galletas de Pasas

A small white paper bag filled with French fries sits next to three oatmeal raisin cookies on a light surface.

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Una Pequeña Bolsa de Papas Fritas y 3 Galletas de Pasas

Por Michelle Sierra, Life Climb Consulting LLC

En el 2015 atravesé una de las etapas más oscuras de mi vida. Había perdido mi matrimonio, mi hogar, mi ingreso y toda seguridad. Me quedé solo con fe en Dios, un hilo de esperanza, y la determinación de sobrevivir.

En aquel tiempo, mis ingresos no alcanzaban para pagar un apartamento ni para cubrir los gastos básicos. El pequeño alivio económico que recibí del acuerdo de divorcio se agotó rápidamente entre los gastos de mudanza y las nuevas responsabilidades de vivir sola. No tenía sistema de apoyo, solo al Señor. Mis comidas diarias eran simples: una pequeña bolsa de papas fritas gratis por llenar una encuesta de restaurante y un paquete de cuatro galletas de avena con pasas que costaban noventa y nueve centavos.

Cada dólar se iba en tratar de mantenerme a flote, pero los cargos del banco y las cuentas parecían devorarlo todo. Recuerdo ver mi balance—números negativos—y sentir que la esperanza se escapaba. Pensaba que tal vez Dios me había olvidado.

Pero Dios siempre estuvo allí.

Estuvo cuando lloraba, cuando despertaba sin fuerzas, cuando no tenía a quién llamar. Y hoy, al ver la economía incierta que vivimos como nación, recuerdo esos días. Los precios suben, los ingresos no alcanzan, y el temor murmura que no hay suficiente. Pero el mismo Dios que me sustentó en mi escasez sigue siendo Jehová Jireh, el Dios proveedor.

Jesús dijo en Mateo 6:31-33 (DHH):
“Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.”

Dios sabía lo que necesitaba cada día. No siempre era dinero; a veces era paz, sabiduría o fortaleza. Y cuando me sacó de la escasez, me enseñó que la provisión también requiere mayordomía.

Cuando Él nos bendice, debemos administrar con sabiduría lo que nos confía. Proverbios 3:9-10 nos recuerda honrar al Señor con nuestras primicias, y Él llenará nuestros graneros.

Si hoy estás enfrentando dificultad, recuerda: Dios no te ha olvidado. Él todavía multiplica lo poco cuando lo ponemos en Sus manos. Así como con los panes y los peces, Él puede tomar una pequeña bolsa de papas fritas y tres galletas de pasas… y manifestar Su gloria.

Confía en Él. Búscalo primero. Escucha Su voz. Y cuando llegue la provisión, camina en sabiduría. Porque el mismo Dios que provee, también enseña a conservar y multiplicar lo que da.

Hasta la próxima.

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