ENTREMOS EN NUESTRO APOSENTO
Por: Nelsi Rossi https://sanidadespiritual.com/
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Mateo 6:6.
Detengámonos a analizar algunos aspectos de suma importancia relacionados con la vida del creyente:
El Señor Jesús nos dice que cuando oremos, entremos en nuestro aposento. Esto es en “mi propio aposento”, lo cual no se refiere precisamente a un lugar físico o geográfico, pues la oración es un acto espiritual.
Los fariseos amaban el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos de los hombres, por consiguiente la única recompensa que ellos recibían era ésta: “ser vistos de los hombres.” Pero Jesús dice a sus discípulos que entremos en nuestro aposento. Esto indica la necesidad de dar un paso de fe que nos permita centrarnos solo en Dios, dejando de lado las distracciones y cualquier tipo de motivación errada.
Entrar en nuestro aposento implica tomar una decisión, sin necesidad de tocar la puerta, pues ella permanece abierta con libre acceso al Padre por medio de nuestro Señor Jesucristo, como se describe por ejemplo en Mateo 27:50-51 y Hebreos 10:19-22.
El aposento es definido como habitación o área privada de una casa. Justo es allí donde podemos tener intimidad con Dios. Es el lugar donde desnudamos nuestra alma en autentica intimidad.
Después de entrar en nuestro aposento, el Señor dice Cierra la puerta. ¡Ahora estamos en sus manos! ¡Cara a cara! Sin nadie ni nada que estorbe, porque a fin de cuentas se trata de un asunto entre Dios y nosotros. Ahora sí llegó el momento de orar, de hablar con el Padre Celestial.
Hoy es tu oportunidad para que voluntariamente decidas entrar.
En tu aposento privado donde guardas una completa hoja de vida.
Y como precisamente para eso vino Jesús: a buscar y a salvar,
Ora al Padre Celestial y cuéntale cómo tu alma estaba perdida,
Si aún tú no eres hijo o hija del Padre Celestial,
Porque no has aceptado a Cristo como Salvador.
Hoy es el día que, si crees con todo tu corazón,
Y decides con tu boca su señorío confesar,
En este mismo instante recibes la salvación.
Después que recibes la salvación como el regalo de vida eterna,
Te conviertes en hijo, lo dice Juan 1:12 en las Sagradas Escrituras.
Esto te otorga el derecho de orar al Padre sin nada que te detenga,
También podrás conocerle por medio del Espíritu Santo que te ayuda.




