EN SECRETO
Por Nelsi Rossi https://sanidadespiritual.com/
Cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mateo 6:5.
Destaquemos Dos aspectos de la oración, tema de vital importancia en la vida de todo creyente.
1. La Oración Debe Hacerse Con Sinceridad.
Al hablar con Dios, hagámoslo en la más completa intimidad, muy cercanos a Él; sabiendo que seremos escuchados.
Dios ama la verdad en lo íntimo, y en lo secreto nos hace comprender sabiduría. Salmos 51:6.
Este versículo nos deja entender que Dios quiere convertirnos en personas sabias, la cual podemos obtener en intimidad con Él, en secreto. Porque en secreto se gestan ideas que trascienden. En secreto surgen los mejores proyectos. En secreto se descubre el corazón.
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Mateo 6:6.
2. Debemos Orar Al Padre En Secreto Para Recibir Recompensa eterna.
Existe una gran diferencia entre lo que recibimos de los hombres y lo que recibimos de Dios. Si solamente nos conformamos con lo terrenal, entonces no es necesario orar. Pero si nuestro mayor anhelo es recibir recompensa eterna, la oración será un deleite. Esto lo experimentó el rey David cuando dijo:
Salmos 16:11 Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.
Indudablemente Dios ve todo lo que es hecho en Secreto. Él presta atención a todo aquel que decide buscarlo con un corazón abierto y desnudo.
Cuando hablamos de secreto, podría ser interpretado como algo “a escondidas. ¡Tiene sentido! Pues “a escondidas” es algo que hacemos con la intención de no ser vistos.
Precisamente Dios describe la oracióncomo un acto de intimidad con Él, y no un acto para el público. No es un show para recibir aplausos; en este caso, los aplausos y el ser visto de los hombres sería nuestra única recompensa.
¿Quieres recompensa terrenal que es momentánea y pasajera?
¿O prefieres las riquezas Celestiales que satisfacen en plenitud?
Entonces elijamos los tesoros ya reservados para la vida venidera,
Oro que sea nuestra motivación y también nuestra mayor Virtud.


